miércoles, 17 de septiembre de 2014

LOS AGUARALES DE VALDEMILAZ EN VALPALMAS. UN PASEO LUNAR DE TRES FOTOGRAFOS.-1 E.MATEO



Entre Piedratajada y Valpalmas, en plenas Cinco Villas, el capricho de la Naturaleza nos retrotrae veinticinco millones de años atrás. Apenas un brillo espontáneo nos separa de nosotros mismos en la realidad presente. Los campos de cultivo que circundan el agujero negro en el espacio dormitan indiferentes ajenos a nada que no sea sequía o amenaza de tormenta. Todo indica que antaño el agua fluía permanente por el costurón de un barranco silente, asomarse al centro de la luna es cuestión de fe y de constancia. Pocos son los visitantes, más deberían venir a presenciar el principio de las cosas pero como cuestión selenita dejemos en reposo el salino y terroso cauce de los aguarales y fotografiemos a trio, a cuarteto para ser exacto.

Quisimos dejar constancia de nuestra visita, la primera para Trini, Miguelón y Teo, una de las varias para mi, pero siempre quedo sorprendido de lo fútil del tiempo, del paso inexorable y remansado, del mágico equilibrio de los barros que aguantan, como el paisaje aguanta, el eterno desgaste de lo imperecedero. Quizá sea el alto contenido en sodio de los barros, quizá la mano invisible del gran arquitecto así lo quisiera, lo cierto es que el milagro de unos limos en apariencia solubles clama bajo el sol de justicia que todo es posible en este planeta lunático.

Un paseo por la luna no debe ser muy diferente; cambiando el barro por el mineral, las formas que las sondas espaciales fotografían no son ajenas a estas por la que caminamos. El encuentro con lo imprevisto nos presenta entradas al averno, hace reconocibles a las siluetas de cabezas de dragón o de águila rapaz, por los breves huecos que se nos proponen recatados quedamos en espera de extrañas e inesperadas apariciones. Los maestros de la lentes, Teo y Miguel lo son, saben leer lo que otros no saben. De sus objetivos saldrán mensajes encriptados, simple juego malabar de la apariencia. 

En este reportaje, mi humilde aprendizaje de la imagen busca el escorzo terroso, nada más que un notarial saludo a lo increíble. Es un homenaje a lo distinto, en este continente sin mar que es nuestra tierra aragonesa.








Trini capta la entrada al fondo de la tierra

Miguelón camina rumbo a la cara oculta de la Luna



El espectro


Teo, Trini y Miguelón desenfundan sus cámaras

La entrada al principio de los tiempos


Panorámica de un rio que fue







fotos: Eugenio Mateo
12.09.2014

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