viernes, 14 de enero de 2011

TAUSTE. LA COSTA DEL MAIZ

                                                              foto web




























No se tienen datos de esta villa antes del siglo VIII pero sin embargo existe un importante yacimiento íbero en Valdetaus de la Edad del Hierro, entre los años 500 al 50 a.C. Toda la zona entre el Arba, el Ebro y el Gállego estuvo habitada por los Suessetanos, que fueron relatados por Polibio en el siglo II a.C, pero los pocos vestigios romanos encontrados pueden ser restos de establecimientos al servicio de la Vía Romana que comunicaba Caesearaugusta con el Bearn de la Galia y que pasaba por Tauste. Sin embargo se puede afirmar que en época islámica desde el siglo VIII, la Villa fué un importante asentamiento musulmán. El tamaño de la necrópolis y los restos humanos excavados dan pie a esta afirmación y su paz se debía a los tributos que pagaban a los reyes cristianos

Finalmente en el 1105, Alfonso I  la incorpora al Reino de Aragón. Su importancia agrícola y ganadera, que se mantiene hoy día por la plana y fértil superficie de sus tierras hasta los límites con Las Bardenas, la hizo centro de esas actividades, llegándose a construir el Canal de Tauste en el siglo XIII, uno de los más antiguos sistemas de riego del País. No obstante su crecimiento y florecimiento económico tuvo el punto álgido en el Renacimiento por la importancia de la ganadería lanar y el aprovechamiento del tejido de la lana. A tal efecto. la Casa de Ganaderos, que tuvo su origen en los privilegios donados a los ganaderos de Tauste por el Rey Ramiro II y su yerno Ramon Berenguer IV, Conde de Barcelona y más tarde confirmados por los Reyes Jaime I en 1246 y Martin el Humano en 1410, se convirtió en el punto central de la actividad ganadera de la época en el reino de Aragón.

El patrimonio de urbanismo civil prácticamente ha desaparecido en nuestros días a pesar de haber contado con buen número de edificios y palacios como el de los Marqueses de Ayerbe, El Pasaje de San Pedro o La Casa Guallar, perdidos irremediablemente Ahora podemos contemplar la Casa del Patiaz que ha recuperado su esplendor y la Casa de Cámara, palacio renacentista del XVI que en su interior ha sido completamente renovado aunque su fachada de estilo aragonés sigue hablando de pasadas glorias.

Obligada visita a la Iglesia Parroquial de Santa Maria con una torre múdejar, patrimonio de la humanidad, del XIII y un retablo barroco del XVI. También la de San Anton, primitivo templo románico del XII con un ábside de 12 arcos de medio punto. Se da la circunstancia que ante la dificultad de emplear piedras sillares por carecer de éstas en el suelo de la zona, se empleó ladrillo, dando lugar a un estilo "románico de ladrillo" al igual que en Zuera o Daroca. Corona el templo, ampliado a principios del XIV, una esbelta torre múdejar del año 1500. Otro lugar a visitar es el Convento de San Jorge o de las Clarisas, erigido en el Palacio de los Antillón en el XVII. Es un edificio barroco con una iglesia de barroco popular y sencillo. Habitan en él monjas  de la orden de Santa Clara y es hospedería para transeúntes.

En las cercanías existen varias ermitas, distinguiendo la de Santa Ana del XV de estilo gótico muy tosco. Barrocas son las de Nuestra Sra. del Pilar, y la del Santo Sepulcro, junto con la de San Antoñico y el Santuario de la Virgen de Sancho Abarca, en un promotorio desde el que se divisan las Bardenas navarras, a 14 km de distancia del núcleo urbano y erigido en el XVII y XVIII.

texto y fotos  Eugenio Mateo


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