jueves, 11 de mayo de 2017

DOBLE HOMENAJE A LA FIGURA DE ALEJANDRA SAÉNZ "YALISO"


La relación de amistad , fruto de su colaboración profesional y el compartimiento de aficiones literarias y musicales, que mantuvieron Alejandra Saénz y los hermanos Jesús y Fco. Javier Aguirre, ha llevado a estos  a mantener viva la memoria de una mujer, licenciada en Historia y Documentalista, y fallecida en el 2008 a una edad inapropiada para morir, que hizo de la pintura un mundo propio donde aunar su pasión por la vida.

Con la participación entusiasta del viudo de Alejandra, Vicente Fernández, se presentaba el pasado lunes 8 de mayo en la Biblioteca de Aragón un doble homenaje a su figura. Por un lado, el libro de Alejandra Saénz, Francisco Javier Aguirre y Jesús Aguirre: YALISO, en el que se entrelazan tres maneras de expresión, relato, poesía y pintura. Se palpa la emoción  en la palabra sirviendo de ventana por la que se cuela a raudales la luz de sus colores. Homenaje en la hermandad del recuerdo.

Por otro, se inauguró la exposición de Alejandra Saénz, que tomó el nombre artístico de Yaliso, con más de 40 obras de los distintos periodos de su creación artística. Hay que aclarar que la pintora era reacia a exponer, tan solo de manera esporádica, como si su afición/pasión  fuera cosa sólo de ella, con ese rubor de humildad que tienen los sanos de corazón. Se la podría definir como autodidacta autosuficiente: ella misma preparaba las pinturas que luego mezclaría con intuición. Lo fue también con un estilo propio que surgió de otros muchos estilos, a los que convirtió en razones para seguir pintando.

En la exposición, comisariada por mí atendiendo la llamada de Fco. Javier, se ofrece una composición mural de obras que se inspiran en el Sumi-e japones para dotarlas de alegorías cromáticas con presunción de formas y de signos. Desde 1990 a 2008, esta retrospectiva muestra etapas en las que la abstracción surrealista y el expresionismo abstracto  ocupan a la autora en una apuesta decidida por el color y la libertad en la composición. Cubismo e informalismo fueron también para ella fuente de interpretación.

La exposición es un reconocimiento a una artista que no pretendió serlo. Desde la honestidad de sus principios, se valió de la pintura para establecer un diálogo íntimo, que su sensibilidad transformó en capacidad de trascender. 

YALISO
Sala de Exposiciones de la Biblioteca de Aragón
Dr. Cerrada 22. Zaragoza
Del 8 de mayo a 4 de junio





Dcha a izda: Jesús Aguirre, Fco. Javieer Aguirre, Vicente Fernandez y Eugenio Mateo

Presentación del acto

Vicente Fernández, esposo viudo de Alejandra

Jesús Vicente Aguirre

Fco. Javier Aguirre



Jesús Aguirre con Sagrario Manrique




Detalle de la exposición

Visita guiada a la exposición






foto: Belén Gonzalvo

Foto: E,Mateo

Foto: Eugenio Mateo

Foto de familia


Fotos: Manuel Fernández Minaya, Belén Gonzalvo y Eugenio Mateo



sábado, 6 de mayo de 2017

NATALIO BAYO " RETROSPECTIVA 1970-2016" EN LA LONJA


La exposición de Natalio Bayo: "Retrospectiva 1970-2016", que en estos días puede contemplarse en el espléndido marco del Palacio de La Lonja de Zaragoza, reúne una colección de 66 obras, seleccionadas por el autor y provenientes de colecciones privadas, institucionales y de la suya propia, en un recorrido visual por las diferentes etapas de creación artística de uno de los grandes pintores aragoneses.

Ganador de prestigiosos premios nacionales e internacionales, entre ellos el Premio San Jorge y el Goya Aragón, Natalio Bayo, pintor, grabador, dibujante e ilustrador,basa su inconfundible estilo en la técnica y en el color. Su maestría en el dibujo y el uso intuitivo de los colores le sirven para componer un mundo propio que se nos propone como emocionante, y a la vez, causante de reflexión.

Desde el expresionismo de sus primeros trabajos a las palomas que vinieron a denunciar la falta de libertad; del San Jorge rampante y el dragón a los caballos que nadan en corrientes pop; del delirio reposado de un Renacimiento decadente a las damas con aureola de misterio; del hieratismo en las miradas a la serenidad de la pausa en el tiempo.

Una muestra retrospectiva que  rinde merecido homenaje a un artista que ha sabido ser fiel a sí mismo en su evolución constante. 






















Fotos: Eugenio Mateo

viernes, 28 de abril de 2017

EL CASTILLO DE CASTARNÉ EN LA RIBAGORZA



Viajar por la Ribagorza permite descubrir lugares en los que se fraguó la historia de lo que posteriormente sería el Reyno de Aragón. Uno de esos lugares es Castarné, villa de origen musulmán y de la que se tiene noticias ya el año 979. Pocas décadas después, al tiempo que el poder musulmán se debilitaba, el poder cristiano se iba fortaleciendo. Castarné fue conquistada por el conde Guillermo Isarno y posteriormente pasó a manos de Sancho III el Mayor, por lo que este recinto fue uno más de un amplio conjunto de castillos que aún se conservan en pie en este territorio de La Ribagorza.
A más de mil metros de altitud,  en lo alto de un espolón rocoso inexpugnable por dos de sus  lados, se conservan los restos del  castillo que defiende esta localidad ribagorzana desde el siglo XI. Como casi todos los castillos de la época, el de Castarnés, además de funciones defensivas, también sirvió de residencia de la familia noble de los Azcón, además de ser propiedad de la familia Valcabra y posteriormente de los Condes de Ribagorza.
Aunque con el paso de los siglos se ha ido deteriorando y sufriendo modificaciones, aún se puede apreciar perfectamente como fue este castillo. Se trata de un recinto de planta cuadrada reforzado en sus ángulos este y oeste con dos torres semicirculares. Sus muros levantados con mamposteria y algún que otro sillar de piedra caliza, conformaron un conjunto formado por tres plantas de altura. En su vertiente occidental aún es visible la fachada principal, con su acceso en forma de puerta dovelada y defendida con dos aspilleras.

Casterné se encuentra en la franja fronteriza con Cataluña, y su acceso es por la carretera que va desde Graus al Valle de Arán, dejando atrás Bonansa El caserío se arrebuja bajo el castillo en un pequeño núcleo dedicado a la ganadería y agricultura. Un lugar precioso desde el que se pueden ver las cumbres del Pirineo aragonés y catalán.























Fotos: Eugenio Mateo