jueves, 8 de septiembre de 2016

"CUADROS ROTOS" NAVARRO CHUECA EN EL RINCON DEL ARTE DE LA LOBERA




Javier Navarro Chueca une a su carácter afable un profundo sentimiento de análisis y reflexión por la pintura y por la vida. De profesión arqueólogo,y académico correspondiente de la Real Academia de Cultura de Valencia, es posible que su ensimismamiento plástico tenga su raíz en la practica de la intuición científica. No pretende ser pintor, y sin embargo nos demuestra que lo es desde que empezó a pintar tras la estela de los pintores abstractos americanos como Rotko o Pollock. Ejerce, aunque él no lo crea, de pintor cargado de imaginación y ruptura. Ruptura desdoblada en sus cuadros, símbolos que resurgen con un lenguaje de color y sugerencias. Estos cuadros rotos, historias en sí mismas, tienen varias perspectivas: son obras polivalentes desde el concepto lógico de que admiten más de dos maneras de ser observadas. Forman parte de sus series inspiradas en las "Coplas a la muerte de mi padre", de Jorge Manrique. En estas pinturas, Javier Navarro evoca la memoria de propio su padre a través del sentimiento que se plasma en lo que podríamos llamar deconstrucciones visuales.

Hasta el 23 de Octubre, la exposición podrá ser visitada durante el día excepto en horarios de comedor.

La Lobera de Martin. Coso 35. Puerta Cinegia






Comedor planta calle de La Lobera de Martin












Fotos: Eugenio Mateo

viernes, 12 de agosto de 2016

1891 125 ANIVERSARIO DE LA LLEGADA DEL FERROCARRIL A AYERBE


                                                                       
       
Hace 125 años, el 30 de julio de 1891, cambió la vida de Ayerbe.

Cuando la locomotora 405 se detuvo en la estación que acababa de ser construida, trajo consigo el progreso.  Y fue tal, que la Villa creció y el ferrocarril la vertebró con todo el país. Para ubicar mejor al año 1891, podemos recordar las elecciones que se celebraron en febrero de ese año y en las que obtuvo la mayoría el conservador Antonio Cánovas del Castillo, asesinado 6 años mas tarde.  Eran tiempos convulsos, pero el proyecto de ferrocarril de vía internacional que uniría Madrid con la frontera francesa incluyó a Ayerbe en el trazado y aceleró su entrada en la modernidad.
Una idea de la magnitud del proyecto nos la da el hecho que el 18 de julio de 1928 fuera inaugurada la estación de Canfranc, 33 años más tarde. Una gran obra, que sin embargo, por la desidia de las administraciones  o por los  muchos intereses  ocultos, duerme ahora un sueño catatónico. Ojalá, el sentido común y la grandeza de miras lleguen un día a las mentes que nos conducen, no sabemos bien hacia dónde, y les ilumine una nueva Ilustración, que dé vida otra vez   a este trazado de ida y vuelta entre el Norte y el Sur.

Un despacho telegráfico del Diario de Huesca de aquella fecha, decía así:

Ha llegado a las 11 de esta mañana la tan deseada locomotora siendo saludada por los acordes de la banda de música  y general repique de campanas, como precursora de incalculables beneficios futuros. Han presenciado tan solemne acto D. Vicente Sarasa, alcalde, con un distinguido séquito  y numerosas gentes atraídas por la novedad del suceso.
Los viajeros y notables han sido obsequiados con un suculento lunch  y la corporación municipal a dado un abundante almuerzo  a los trabajadores de la vía.
Numerosa concurrencia perteneciente a todas las clases sociales


Entusiasmo indescriptible.

                                                                             
Llegada del tren                             Foto:Enrique Carbó
Viajeros en el tiempo                                 Foto: Enrique Carbó

D. Paco, el párroco, y las elegantes damas                             Foto: Enrique Carbó

El Alcalde, Antonio Biescas  recibe a los viajeros        Foto: Enrique Carbó

Presentación del  alcalde Antonio Biescas y Eugenio Mateo                 Foto:Enrique Carbó

Antonio Biescas, Manuel Molina y Eugenio Mateo          Foto: Enrique Carbó

Grupo de Baile Santa Leticia y los gigantes                            Foto: Enrique Carbó

Entrega de premios Certamen de relatos breves, con la escritora Rosario Raro.  Foto Enrique Carbó
       
Está claro que Ayerbe no descansa. Si hace unos días hablábamos de la clave en Renacimiento, el pasado 30 de julio fue la llegada del ferrocarril  a esta villa hace 125 años la excusa acertada para vestirse de historia nuevamente. La efemérides, organizada por la Asociación Cultural Ayerbe Estación fue un rotundo éxito de participación y de variedad de actos lúdico culturales.

Un andén atestado de gente esperó la llegada del tren con expectación, la misma que tuvieron los pasajeros a bordo cuando escucharon las lecturas de los  relatos ganadores mientras viajaban por los llanos de la Hoya. La llegada fundió las dos en una festiva bienvenida. No se sabe quién lucía mejor sus galas decimonónicas, si los recién llegados o los que esperaban. Un variado repertorio de la moda de entonces. Con el discurso del alcalde y la presentación y glosa a cargo de Eugenio Mateo, el sol empezó a sacar pecho, demostrando la utilidad de las sutiles sombrillas que alguna dama portaba y alguien comentó que sería el día más caluroso del verano. Unas jotas bien bailadas por el grupo Santa Leticia y enseguida la lectura del fallo del jurado del Certamen de relatos cortos "El ferrocarril" y la entrega de premios. Dos gigantes inofensivos sirvieron de atrezzo para la ocasión. Dos invitados de lujo, la escritora Rosario Raro, una de las escritoras actuales de mayor proyección internacional y el fotógrafo Enrique Carbó, profesor y uno de los más prestigiosos creadores visuales. Rosario participó en la entrega de los premios y ofreció por la tarde una interesante charla sobre su última y exitosa novela "Volver a Canfranc". Enrique fue el notario del acto a través de sus fotografías, que reinventan las atmósferas del pasado en este bullicio de ausencias presentes.

Las tortas de Ayerbe se acabaron pronto. También el vino Edra. Sería cuestión de visitar la villa y para ello nada mejor que con guía. Chocaba el contraste del presente con el ayer, y algún niño le diría a su padre, que conducía el coche mientras cruzaba por Ramón y Cajal, que estaban rodando una película por la calle. Llegado el momento, con un bochorno inclemente, la comida esperaba. En la sala del SAMPA nos reunimos 96 hambrientos. Cipriano tenía casi listas dos suculentas paellas vegetales y Lucky unas sublimes migas con husones. No quedó nada, ni para el perro que dormitaba fuera a la sombra. Antes, a las 13.30 el local abrió sus puertas con la exposición de maquetas módulo ferroviarios, organizada por la Asociación de Amigos del Ferrocarril, con su presidente Javier Uriarte. Una amena sobremesa, rifa, música, algún café con hielo en la cafetería cercana... A las 18.30, la charla coloquio de Rosario Raro con su conocimiento de tantos detalles sobre la vía. Entre el público la reivindicación por la reapertura del Canfranc. Perfecto broche de oro. A las 19.53 partió el tren hacia el llano con aquellos que vinieron para festejar el acontecimiento con generosidad. Gracias, cómo no, al ADIF, en la persona de su representante Jaime Larruga. Gracias a todos en nombre de Ayerbe Estación y de su presidenta Carmen Tresaco. Especial agradecimiento al ayuntamiento, con su alcalde Antonio Biescas al frente.
















Visita a la exposición del Premio de fotografía "El ferrocarril                                                                                                          
Maqueta de la estación de Riglos 1936, de Patrice Berthon

Fotos en color: Darío Palacín
"Vía al Norte"  fotografía a concurso                            Eugenio Mateo


miércoles, 27 de julio de 2016

AYERBE EN CLAVE DE RENACIMIENTO


                                                                               
 


Desde que en 1360, Pedro Jordán de Urríes y García de Lóriz (I) alias "El Viejo", Mayordomo Mayor de Pedro IV, Alcaide Perpetuo del Real Palacio de Huesca, Señor de Riglos, Sigüés, Pintano, Ruesta, Artieda, La Peña, Pompién y Loarre, comprara a Pedro Martínez de Arbea la Villa de Ayerbe, sus aldeas y la Honor de Marcuello, tuvieron que pasar muchos años para que sus habitantes se libraran del gobierno feudal que los Urries impusieron a través de los sucesivos Barones.


A final del siglo XV, en tiempos del señorío de Juan Jordán de Urríes y Murillo (V), se produjo el motín de los ayerbenses en Casbas, impidiéndole entrar en la villa, conjurados en matarle si lo intentaba.También Fadrique de Urríes y Murillo Felipe de Urríes y Murillo vivieron sendas revueltas contra ellos. Esta postura de los ayerbenses estaba basada en el derecho de realengo que les otorgó el rey Alonso IV en enero de 1360. Tres meses más tarde, en marzo, tiene lugar la venta de la Baronía por parte del hijo de la reina Leonor, D. Fernando, al ya mencionado Pedro Martinez de Arbea, quien al enterarse del privilegio de franqueza obtenido por los habitantes de la Villa y arrepentido de la compra, la cedió a  Pedro Jordán de Urríes y García de Lóriz, que se convirtió en el primer Señor de Ayerbe. D.Pedro, haciendo valer su condición de Mayordomo Real  consiguió  que la Corona  cediera sus derechos a favor suyo, dejando sin efecto los privilegios de realengos y franqueza a la población. El nuevo rey Pedro IV  otorgó escritura de remitir en gracia del Urriés todos los derechos que pudiera tener en la Baronía en el año 1366.


Hasta 1613, los distintos Barones fueron ampliando sus influencias en los contextos de la época y gobernando más o menos pacíficamente el Señorio de Ayerbe. El XI barón, D. Pedro Jordán de Urríes y Arbea y Navarra atendió definitivamente las reclamaciones de sus vasallos  Renunció al poder absoluto que los señpres de Aragón tenían sobre sus vasallos; estableció que estos no pudieran ser juzgados, sino según las leyes y la instrucción formada con arreglo a los fueros. Es en 1616 cuando se crea el Ayuntamiento y las figuras del Concejo y el Justicia cobran mayor independencia en sus actuaciones.

Hasta aquí parte de la larga historia de esta Noble y Fidelísima Villa de Ayerbe, título concedido por Felipe V despues de la Guerra de Sucesión por su fidelidad a la corona. La fiesta que hemos vivido el pasado 16 de julio  nos ha hecho regresar al pasado. Se celebró la inauguración del palacio que a principios del XVI construyeron los VIII Barones, D. Hugo de Urríes y Ximenez de Cerdan y Dª Greyda de Lanuza, monumental y bien mantenido vestigio del poderío de los Urríes. La población se vistió sus mejores galas, fieles reproducciones de la moda de la época y se lanzó a la calle para volver al Renacimiento. Un esmerado programa de actos en el que figuraba el saludo de los Barones desde un balcón de palacio, o los puestos de artesanos, desde el dominico calígrafo, al herrero, los vendedores o el romancero, que iba pregonando los sucesos que acontecieron bajo los Urríes, y un destacamento del Tercio Alejandro Farnesio que animó la fiesta con sus exhibiciones y técnicas militares de aquel tiempo.

El numeroso público asistente llegado de muchos lugares pudo viajar al pasado sin billete. Un acto organizado por la APIAC y patrocinado por el Ayuntamiento que, en su segunda edición, va camino de convertirse en una cita anual que seguro nos depará más sorpresas.





Campamento del Tercio
Soldados del Tercio Alejandro Farnesio
Escuchando a los Barones de Urríes
Damas de la Villa


Los Barones de Ayerbe

Dª Greyda de Lanuza

Hugo de Urríes y Ximénez de Cerdán, VIII Barón de Ayerbe






Monje caligráfo y miniaturista



Romancero




Hugo de Urríes
Rinden honores al Corregidor
Corregidor de la Villa y actual alcalde de Ayerbe, Antonio Biescas

Desfile del Tercio
Prácticas militares del siglo XVI
Duelo a espada                                                                                
Palacio de los Urries
       

Fotos: Eugenio Mateo